BUCKCHERRY & SKID ROW: Welcome to Sleaze Rock!

El pasado miércoles Madrid se convertía en la capital del Sleaze Rock de la mano de dos de los más importantes exponentes de este género: Skid Row (la “vieja escuela”) y Buckcherry (la “nueva ola”).

El evento  empezaba sobre las siete de la tarde con los teloneros Bufalo Summer, a los que no llegué a ver ya que a las seis todavía estaba aterrizando en Barajas procedente de tierras normandas. Como siempre, me tocó ir al concierto deprisa y corriendo para llegar, al menos, a ver a Skid Row. Cuando llegué, la puerta de la sala y los bares aledaños estaban llenos de gente. El ambiente hard-rockero se palpaba en los alrededores (motazas aparcadas por todos lados), melenas con laca y muchas mallas de leopardo. Dejé mi princess bike aparcada con sus amigas las Harley’s, nos tomamos una cañitas -sin- previas y nos dispusimos a disfrutar de una buena sesión de hard-rock putero (me encanta este término que escuché por primera vez en boca de @yoryobass).

Skid Row y Buckcherry

Skid Row y Buckcherry

Nunca había estado en la sala Shoko Live y tenía curiosidad por ver cómo era y cómo sonaba, ya que se supone que es una de las aspirantes a ser lugar de referencia en la escena de conciertos madrileños. Antes de entrar, primera mala impresión: ropero, 2€ prenda [¡¿en serio?!]. Una vez dentro, segunda mala impresión y crucifixión: la sala retumba, hay eco y el sonido se escucha distorsionado [#epicfail].

Cuando entramos, Skid Row ya había empezado su actuación. En el caso de Madrid, no así en el de Barcelona, el cabeza de cartel era Buckcherry. Nunca  había ido a un concierto de la banda de Jersey, por eso me hizo ilusión escuchar en directo grandes baladas como “I Remember You” y “18 and Life”, el famoso tema  “Youth Gone Wild” o el potente “Slave to the Grind”.  Pero faltaba algo, mejor dicho, faltaba alguien. Aunque la esencia original de este grupo sigue viva en los músicos de los instrumentos de cuerdas, es inevitable echar de menos la voz y presencia de Sebastian Bach. El actual cantante, Johnny Solinger, se esfuerza, lo intenta, pero competir con la sombra de uno de los mayores sex symbols del rock, está claro que no debe ser  fácil. Y eso que el frontman se comportó de una forma muy digna y profesional, siguiendo con el show, cuando los desastrosos técnicos encargados del sonido le dejaron el micro mudo en mitad de una canción.

Concierto Skid Row. Sala Shoko Live, Madrid. Junio de 2014

Concierto Skid Row. Sala Shoko Live, Madrid. Junio de 2014

Pasadas las nueve y media empezarían a tocar los que eran, para mí, el plato fuerte de la noche. Buckcherry arriesgó bastante abriendo el espectáculo con uno de sus hits más conocidos, “Lit up”, al que seguiría “Fall” (ambos de sus primeros discos). A continuación sonaron dos de sus temas más lentos y melódicos de su exitoso álbum 15: “Everything” y “Sorry”. El público estaba muy metido en el concierto a pesar de que Josh Todd, el excéntrico e hiper-tatuado cantante, no fuese especialmente empático con el respetable.  Es un frontman que ejecuta bien su papel de vocalista pero sin interactuar especialmente ni con la banda ni con el público,  menos mal que para eso está el simpático Stevie D,  con su eterna sonrisa en la boca y sin parar de moverse por el escenario. Alguien debería decirle al yonki de Todd que tantos excesos no le sientan bien antes de las actuaciones.

Concierto Buckcherry. Sala Shoko Live. Madrid. Junio 2014

Concierto Buckcherry. Sala Shoko Live. Madrid. Junio 2014

El espectáculo siguió su curso con otros dos enérgicos temas del disco Time Bomb, “Porn Star” y “Ridin’”.  A continuación, un breve repaso a su último álbum, Confessions, de la mano de las cañeras “Gluttony” y “Greed”;  y una canción, “For the Movies”, de su primer disco, que pasó sin pena ni gloria. Como era de esperar, después de lo ocurrido con Skid Row, el sonido volvió a fallar y la voz de Josh Todd enmudeció de repente por un nuevo fallo con el micro. La sala era un clamor, la gente protestaba y pitaba, y no es para menos, ya que el sonido deslució mucho el concierto.

Menos mal que aún quedaba por sonar uno de sus temas más famosos y controvertidos, y que debo reconocer que a mí es de los que más me gustan: “Crazy Bitch” [hard rock putero en su máxima expresión]. La canción se extendió durante casi ocho minutos, ya que, durante la misma, aprovecharon para presentar a parte de la banda.

Concierto de Buckcherry en la sala Shoko Live. Madrid, junio 2014

Concierto de Buckcherry en la sala Shoko Live. Madrid, junio 2014

El final del concierto se compuso de dos bises, uno de ellos, cuanto menos sorprendente, y que generó reacciones dispares entre el público, fue una versión del “I Love it” de Icona Pop rebautizada con el nombre de “Say Fuck It”. A mí me hizo gracia, pero reconozco que siempre es una pena que otros temas propios se queden en el tintero por tocar versiones. El otro bis fue “Too Drunk”, de su poco fructífero disco Black Butterfly.

Me gustaron Buckcherry en concierto y me lo pasé pipa saltando y coreando cada uno de sus temas, aunque me decepcionó la falta de química entre los miembros del grupo y la poca empatía con el público.

Brokenheroes rockeando con Buckcherry

Brokenheroes rockeando con Buckcherry

De la sala otra cosa a señalar, me parece de juzgado de guardia que te cobren 2€ por prenda [en mi caso 4€: chupa+casco] para que te dejen el casco de la moto literalmente tirado en el suelo y prácticamente a mano ya que cualquiera lo hubiese podido coger en algún momento de despiste de la salerosa chica del ropero. Entre esto y la pésima acústica del lugar, sólo me queda añadir que la Sala Shoko Live es un bodrio, un claro ejemplo del quiero y no puedo.

La agridulce noche acabó con una multa para la princess y sus compañeras de aparcamiento, ya que habíamos estacionado en una acera junto a un paso de peatones (prácticamente imperceptible porque estaba casi borrado de la adoquinada calle). Desde aquí aprovecho para pedir a mis simpáticos amiguitos de la Policía Municipal de Madrid que el dinerito que nos van a recaudar lo inviertan en pintura para repasar el malogrado paso de cebra.

Y como esta vez no grabé vídeos, os voy a dejar un par de videoclips de ambos grupos para que disfrutéis y os acerquéis un poco al hard rock putero, si no lo conocíais.

Os dejo una baladita con el antiguo vocalista, Sebastian Bach. ¡A disfrutar de las vistas chicas!

Y como no, un poquito de hard rock, macarra y, a veces, soez de la mano de los chicos malos de Buckcherry.

@brokenheroes

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